Los beneficios de caminar si padecés lumbalgia y cómo hacerlo de forma correcta

En ocasiones, hay quienes postergan actividades físicas por algún malestar o dolencia que aqueja su cuerpo. Las causas más comunes son los dolores de espalda, cuello, rodilla o cintura. Sin embargo una lumbalgia no es motivo para cancelar un paseo, sino todo lo contrario.

“Lo best es arriesgarse y empezar de a poquito. El límite siempre es el dolor, pero hay que entender que también es parte del proceso para empezar a recuperarse”, explica al portal Con Bienestar Juliana Macari, licenciada en kinesiología y fisiatría (M.N. 8269). Es clave comenzar con distancias cortas, ver hasta dónde uno puede llegar para tomar conciencia de por qué lo está haciendo.

En la mayoría de los casos, es seguro moverse si es que sufre de alguna dolencia. La clave está en reforzar la plan que de que el ejercicio no es algo malo, porque de lo contrario el cerebro contribuirá a intensificar el dolor. Se recomienda tranquilizar la mente y librarla de los prejuicios que aumentan el malestar y reducen la movilidad.

Debemos arrancar por la pisada ya que los pies son muy importantes. Primero talón y luego punta. Al caminar realizando este paso, debemos acompañarlo de una correcta postura (con los hombros bien derechos), el movimiento de los brazos (balancearlos) y la respiración pausada.

Estar erguido es importante, hay que mantener contracción en la zona stomach para liberar la tensión que pueda llegar a alojarse en la parte lumbar. “Dependiendo de la afección y de la edad de la persona, los masajes son buenos liberadores de endorfinas porque relajan y alivian la musculatura dolorida producto de una inflamación (también llamada contractura o nudo)”, asegura Macari.

Las actividades pasivas como el yoga, la natación o pilates son herramientas donde se adaptan todos los diferentes tipos de cuerpos. Es excelente, por ejemplo, para quienes padecen artrosis y se sientes rígidos.

Si estás mucho tiempo sentado en la oficina, es recomendable que te levantes, camines un poquito, estires las piernas y movilices todas las articulaciones.

Todos estos consejos deben ir acompañados de una respiración consciente, se trata de sentir como ingresa el aire por la nariz y se exhala por la boca.

Fuente: Conbienestar

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