Aún crees estos mitos falsos sobre el yoga y por eso no lo practicas

 

Cuando uno conversa con los profesionales del yoga o con algunas de las personas que lo han convertido en una filosofía de vida se da cuenta de que esta práctica sigue aún rodeada de un halo para muchas personas y que aún persisten unos cuantos mitos falsos sobre el yoga.

Tal como explica Mercedes de la Rosa, cofundadora de Zentro Urgan Yoga y FreeYoga, algunos de los mitos más extendidos son los que pueden extraerse de las respuestas que los no iniciados suelen dar a esta pregunta: «¿Por qué no te animas a probar el yoga?».

Unos afirman que no lo hacen porque son rígidos como un palo y que hay que ser flexible para practicar yoga.

 

¿Cómo responder a los falsos mitos del Yoga?

Excusa 1: «No soy flexible y por eso no hago yoga»

Como aclara Mercedes de la Rosa, a menos que seas un bailarín o un gimnasta es normal que no seas flexible. De hecho, aunque es cierto que algunos cuerpos son naturalmente más flexibles que otros, en realidad no es lo más frecuente. «Cuando se empieza a practicar yoga, al igual que otros deportes o disciplinas, los músculos se quejan pues seguramente han estado ‘dormidos’ durante mucho tiempo», comenta. Sin embargo, la experta aclara que la flexibilidad no es ni un requisito ni el objetivo del yoga. «Es algo que se da con el tiempo y la práctica. No hay que tener prisa porque todo llega», destaca.

Excusa 2: «Soy demasiado nervioso y seguro que el yoga me pone más aún»

El yoga facilita encontrar equilibrio y armonía. Aunque es cierto que, según precisa Mercedes de la Rosa, cuando la mente se encuentra acelerada y con mucho ruido es difícil sentarse a meditar o seguir las clases de yoga pausadas. Por eso la experta aconseja a aquellas personas que se consideren «nerviosas» que prueben algún tipo de yoga dinámico y fluido (como el vinyasa o el ashtanga). Eso les permitirá cansarse físicamente a través del ejercicio y el movimiento y también eso hará que, de alguna manera, logren bajar el «ruido» que generan los pensamientos, las ideas y los miedos de la mente, pues en realidad eso es lo que verdaderamente significa sufrir esa especie de «nerviosismo».

Excusa 3: «Ya voy al gimnasio, no hace falta que haga yoga»

Es verdad que existen muchas formas de hacer ejercicio para ponernos en forma, pero, según asegura la experta, solo el yoga permite mantener la salud, recuperarte de las lesiones y bajar los niveles de estrés y ansiedad para vivir en equilibrio y con más conciencia. «Es una de las prácticas más completas», destaca.

 

El yoga con guía profesional y mejor presencial

Más que pensar en las limitaciones que cada uno crea que pueda tener, la fundadora del Zentro Urgan Yoga aconseja empezar por la base, con el acompañamiento (presencial) de un buen profesor que guíe en la práctica, explique la importancia de la respiración y la forma adecuada de entrar, sostener y salir de las posturas para no lesionarse. Comparte esta opinión Jordi Canela, coordinador del Global Yoga Congress (del 15 al 17 de noviembre, en Madrid), quien además aclara que «yoga es uno, pero se expresa en distintas formas que sirven para adaptarse a las personas, los momentos que vivimos, las necesidades y la evolución que experimentamos en la práctica. Es importante encontrar un buen profesor que aporte un tipo de yoga que se adapte a ti».

A la hora de elegir un profesor Mercedes de la Rosa recalca que no solo tiene que ser bueno (o recomendado por gente con experiencia), sino que además el alumno tiene que conectar con él, con su forma de practicar yoga. «Si no es así, busca otro, hasta que encuentres aquel que, además de ser un buen profesor, te transmita», explica. En este sentido, Jordi Canela recuerda que la palabra yoga significa «unión» y que en esta práctica se intenta conectar cuerpo, mente y alma. «Es importante sentir que esta práctica nos ayuda a conectar el cuerpo con el alma, que es la fuente de paz, felicidad y que es la que nos acerca a lo que somos realmente», precisa.

Para aquellas personas que desean iniciarse en la práctica es importante, según propone Mercedes de la Rosa, que lo hagan junto a un profesor físico (no online) que les guíe, corrija y responda a sus preguntas. «Una vez que ya entiendes lo que estás haciendo y por qué, entonces será un buen momento para seguir clases online, utilizar las apps o iniciarse en la auto práctica», aconseja.

Tipos de yoga: ¿cuál me conviene más?

Existen muchos tipos de yoga. Pero ni todo el mundo conecta con el mismo ni es probable que practiquemos el mismo a lo largo de nuestra vida pues, tal como afirma Mercedes de la Rosa, necesitaremos cosas distintas. Según explica, estos son los tipos de yoga más populares y más practicados:

  • Ashtanga. Es riguroso y desafiante. Consiste en series de posturas con un alto nivel de exigencia física y concentración. Únicamente se puede avanzar en la práctica si se ha superado la postura anterior. «Está indicado para personas que buscan un reto físico para adquirir fuerza y resistencia», recomienda la experta.

  • Vinyasa. Es fluído y dinámico. Este estilo vigoroso entrelaza las posturas de forma dinámica y las sincroniza con la respiración. «Está indicado para quienes busquen ganar fuerza, flexibilidad y tonificación. Además, contribuye a relajarse interiormente», comenta.

  • Yyengar. Es un estilo preciso, de alineamiento. La práctica se basa en la precisión y en la exactitud. Se empieza con posturas sencillas y se usan bloques y cintas que ayuden a progresar. «Está indicada para quienes tienen lesiones o dolencias, pues facilita la práctica», explica Mercedes de la Rosa.

  • Restaurativo. Ayuda a soltar y a relajar tensiones. También permite recuperarse de dolencias y lesiones. Se utilizan bloques y cintas como apoyo y se mantienen las posturas durante bastante tiempo. «Es perfecto para aquellos que quieran que el cuerpo y la mente se relajen y se abran suavemente», indica.

  • Kundalini. Es una práctica más espiritual y energética. Se utiliza la respiración, la meditación y el canto. «Está indicado para quienes buscan combinar lo físico y lo espiritual», aclara Mercedes de la Rosa.

Cómo evolucionar en la práctica de yoga

Tal como aconseja el coordinador del Global Yoga Congress, lo ideal cuando uno se inicia en el yoga es interesarse por el Hatha Yoga tradicional o el Sivananda puro, que está orientado a las posturas principales. También le parece interesante para los principiantes el yoga integral, que trabaja cuerpo, mente y alma con técnicas corporales, mentales y de respiración.

Para aquellos que busquen en el yoga una fórmula para recuperarse corporalmente es aconsejable, según explica Jordi Canela, practicar con Yyengar, que se centra en explicar muy bien cómo hacer correctamente las posturas y cómo respirar.

Una vez que se domina lo básico, propone interesarse por otros tipos de yoga más creativos como el Vinyasa, que es un tipo más intuitivo, innovador, abierto al tiempo presente y a las nuevas tendencias. «Es más dinámico que el Hatha, que es más pausado y en él las posturas son más fluidas», explica.

El ahstanga es un tipo de yoga que exige esfuerzo y disciplina, pues se tiene en cuenta la progresión y además se requiere una conexión especial con el maestro de la práctica. «Es adecuado para gente atlética, competitiva o jóvenes que desean centrarse», señala Jordi Canela.

A medida que esa persona busque algo más intenso puede adentrarse en tipos de yoga como el Kundalini, que es una práctica energética, «que despierta la energía espiritual en la base de la columna y busca elevarla y abrir los centros de consciencia». Otra práctica que puede abordarse con experiencia es el Dharma Yoga, que incluye más pranayamas, respiraciones, invertidas y extensiones.

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